viernes, 10 de junio de 2011

Los excluidos



Son la sociedad, aquellos que se consideran "normales" y que siguen los tópicos y pautas marcadas desde siempre -y para siempre-, los que nos han adjudicado este nombre y a lo que yo preferiría llamarlo de otra forma, menos despectiva: Frikis. Está claro que no se puede generalizar para todo, para que aquellos que no tienen parte de culpa se vean incluidos en el saco de (me gustaría creer) una minoría.
Desde mi experiencia (que es poca) voy a intentar relatar -malamente-, cuál es mi sensación respecto al tema y porqué creo lo que diré al final.

Se dice que en Japón no se le puede pegar a un niño hasta que cumpla los 3 años, y son los niños de esta edad tratados como dioses al que no pueden regañar, para así poder potenciar su imaginación y que puedan aprender por sí mismos las pequeñas cosas de la vida. (Un tipo de educación que se ve reflejada en Mi vecino Totoro). No pasa así en España, ya que los padres y profesores son una clara influencia de lo que serán luego los niños y ya desde que tenemos uso de razón (diría que incluso antes) se nos clasifican las cosas que están bien y las cosas que están mal sin ni siquiera preguntarnos el porqué ni reflexionar por qué tenemos que hacer caso a esas convenciones. Y es por ese motivo, por el que yo creo que aparecen las primeras diferencias entre los niños pequeños.

Así empiezan a aparecer aquellos a los que llamaré, niños excluidos. Somos esa minoría en el que siempre hay uno o incluso dos por clase y son siempre los “raritos” o diferentes del colegio, ése Ender (Los juegos de Ender). Diana para todos los niños agresivos y candidatos perfectos para recibir las peores crueldades psicológicas en las que atentan estas pequeñas criaturas. Aquello que en muchos casos se le suele llamar bullying o acoso escolar.

Sola durante toda la primaria hasta que llegó otra chica (tres años menor), a la que le hicieron como a mí y también la excluyeron. Juntas entramos en el “gremio” y nos dimos cuenta de que compartíamos aficiones y a las dos nos gustaba el manga.

¿Por qué cuento esto si no tiene que ver con el frikismo? Ésto fue lo que me llevó a descubrir qué era eso y lo que sentenció mis años de la ESO donde ya todo el instituto, gente que ni siquiera yo conocía, todos me conocían ya como “la chica rara”. Al principio fui afable e intentaba ser amable con todo el mundo aún ellos comportándose como animales salvajes. Ya que no podía ser nadie, me dediqué a estudiar y a encerrarme en la biblioteca, (ya habiendo perdido a mi amiga, que se quedó en el colegio) intentaba llegar a ser la mejor, quería ser envidiada por aquellos que me atacaban y pedía un por favor que alguien se acercara a mí sin intención de ofenderme a insultos.

Resultado: Terminé 4º de la eso con novio e hicimos un escuadrón con todos los excluidos del instituto, yo era la mayor. A todos nos gustaban el mismo tipo de cosas, que entenderé que al tener tanto tiempo libre, habremos acabado yendo al mismo lugar.
Me crecí mucho, me sentía fuerte al tener a gente que estaba de mi lado y dejé de ser la chica que no te miraba a los ojos para ser la que te planta cara y ayuda a los más débiles.

Aún así, en clase seguíamos siendo los mismos -Estuve desde 1º de primaria hasta 3º de la eso con los mismos compañeros) y seguían siendo las mismas personas prejuiciosas e intolerantes que no tenían ningún miedo de enfrentarse conmigo (aún siendo una chica, más de una paliza me llevé-.

Decidí cambiarme de instituto para hacer bachillerato artístico, cosa que mis padres no aceptaban -y ahora están más que orgullosos, siempre han sido muy sobreprotectores en ese sentido- y ya hice mi actual vida en la que cada dos por tres voy a convenciones -a las que voy a dejar de ir- y estoy rodeada del mismo tipo de gente que yo, los excluidos, compartiendo pasados oscuros y contentos de estar todos aquí.

Y  ya a partir de aquí dejo libre el pensamiento de cada uno, pero me parece hermosa esta unión, no quiero ser etiquetada de ninguna forma, pero sé que somos diferentes y ése pasado nos ha marcado y veo bello el que ahora muchos de nosotros seamos amigos.

Espero que cuando creemos la próxima generación, lo hagamos con otro tipo de educación y que este tipo de cosas no se vean reiteradas. Aunque suene a utopía, ojalá llegue un momento en el que no te juzguen por tus gustos y que no exista la palabra “raro” por ser todos tan diferentes entre nosotros.